Muchos ya la sabéis, pero esto es para quien no la conoce, para quien quiere recordarla y para nosotros, que también nos hace ilusión escribirla.
¡Hola! Soy Bimba, seguro que me conoces de alguna vez que te haya arañado o ladrado.
Estoy por aquí porque me han mandado contaros la historia de mis dueños.
Pues yo estaba durmiendo mis respectivas 18 horas diarias y me despertó Adrián porque había estado hablando con la que sería mi futura dueña, Pilar y... ¡Había que salir en coche dirección Antequera para conocerla!
Llegamos en un ratito y ese día conocí a una persona que olía de una forma distinta y, por lo que sea, a Adrián le gustó ese olor, porque estamos hablando de Pilar, la humana con la que se va a casar!!! 🙂
Así conocí a mi humana favorita, y en unos días estaba en su casa con ella sola, iba a su trabajo a ladrarle a sus clientas y hasta dormí con ella! Me cayó genial y encima me regalaba muchas cosas, me daba de comer y me llevaba a todos sitios. Luego conocí a sus padres y en ese terreno mejor no entrar porque es la casa que más me gusta visitar del mundo!
Y realmente poco más, solo sé que se conocían de antes, empezaron a hablar, empecé a vivir con los dos juntos desde muy pronto, viajaron mucho, se fueron a Disneyland París (Sin mi...).
Con el castillo de Disneyland de fondo Adrián se arrodilló y Pilar se echó las manos a la cara y le goteaban los ojos, creo que lo llaman llorar...
Desde ahí está todo este berenjenal en el que me han metido de contar la historia.
No sé si estaré el día de la boda, lo que si sé es que van a ser muy felices porque cuando se miran soy capaz de oler esa felicidad que desprenden, y eso no lo veo ni en las películas que echan en la tele. Pero, aunque no esté yo, si estás leyendo esto es porque te importan lo suficiente como para leer una historia contada por un perro así que... ¡Corre a confirmar tu asistencia si no lo has hecho ya!